Internet, como medio de información y comunicación popular y extendido, en realidad es muy joven. Si echamos la vista atrás podremos comprobar que servicios tan conocidos y usados en la actualidad como Twitter o YouTube apenas cuentan con una década de vida; o que a finales de los años noventa, hace apenas 15 años, pocos eran los hogares conectados a la red de redes y mínimo era el número de empresas ya conscientes de que que debían estar presentes en la internet. Por todo ello, resulta aún más sorprendente el profundo cambio que ha experimentado internet en un espacio tan corto de tiempo, especialmente en lo que a diseño se refiere.
Pero pronto comenzó a desarrollarse el diseño interactivo o, lo que viene a ser, interfaces mucho más intuitivas que suponían el comienzo de la usabilidad UI.
La página web fue incorporando novedades, aplicaciones, funciones y el usuario quiso interactuar en la web, comprar, buscar, contactar, participar, opinar… En resumen, el usuario pasó a formar parte del diseño y con ello, la usabilidad de las interfaces y su desarrollo (UI) así como la experiencia de usuario (UX), cobraron la importancia que merecían.
Ahora “el usuario es el rey” y de nada sirve una interfaz increíblemente bonita si el usuario no encuentra rápidamente aquello que busca, pues ello se traducirá en frustración y en su no regreso y, finalmente, en la caída de esa web por carecer del elemento esencial: usuarios. Si te interesa conocer más puedes apuntarte a nuestro master en diseño web ux y diseño gráfico en Madrid y desarrollar tu criterio y habilidades para trabajar en este apasionante sector.